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  • Libertad Diario

IMPERATIVO ACOTAR LA VORACIDAD NEOLIBERAL

Guillermo Fabela Quiñones

APUNTES…

Las reacciones de las cúpulas del poder económico del país y extranjeras, con relación a la reforma que pondría fin a los privilegios y abusos de empresas globales y nacionales dedicadas a la generación y distribución de energía eléctrica, son la mejor prueba de que por fin el régimen de la Cuarta Transformación decidió actuar conforme a los compromisos contraídos por el presidente López Obrador, de corregir las gravísimas decisiones de la tecnocracia neoliberal que nos condujeron a la descomposición social que hoy es el principal flagelo de México.


Puede afirmarse que, del tamaño de sus alharacas y protestas contra una reforma vital para el futuro del país, es la magnitud del efecto que tendrá en las ganancias de los emporios empresariales beneficiados con la explotación de nuestros recursos energéticos. Luego de más de tres décadas de que se pusiera fin a la política económica regida por el Estado (la economía mixta), las consecuencias están a la vista; de modo por demás oportuno, sin duda, con lo que está sucediendo en España, Gran Bretaña y otras naciones europeas, incluso en China por su relajamiento en materia de rectoría estatal, que ya está corrigiendo.


EL PAGO DE LUZ EN ESPAÑA ABSORBE LA MITAD DEL SALARIO

Cabe recordar que el pretexto para implantar en México el capitalismo más brutal de la historia (neoliberalismo), fue la supuesta incapacidad administrativa de las instituciones gubernamentales; el combate a la corrupción y al imperativo de corregir la obsolescencia con nuevas tecnologías; atraer inversiones extranjeras, y acabar con el monopolio del Estado. Lo que sucedió realmente, conforme a la evidencia empírica, es todo lo contrario. En primer lugar, se desmanteló el aparato productivo estatal que mantuvo estable la economía (“milagro mexicano”) durante más de tres décadas, acentuando su obsolescencia y dejando morir las que era injustificable liquidar, como el Instituto Mexicano del Petróleo.


En este momento, en España el pago de electricidad en los hogares absorbe la mitad del salario promedio de un trabajador, proceso que rebasó a un gobierno cómplice de las grandes trasnacionales, como Iberdrola, que se adueñaron del mercado sin una regulación que lo evitara. Esto nos habrá de suceder de no aprobarse la reforma a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pues quedaríamos a merced de las corporaciones globales que tienen al mundo en vilo, motivo por el cual incluso el gobierno estadunidense se vio forzado a proponer a los organismos financieros rectores de la economía mundial, un impuesto proporcional a las enormes utilidades que reciben esas empresas.

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), como era previsible salió en defensa de los intereses del sector privado cupular, reconociendo que de aprobarse la reforma se fortalece a la CFE, pero que se afectarían las inversiones privadas las cuales, según Carlos Salazar Lomelín, dirigente del organismo, ascienden a 44 mil millones de dólares. Lo que no dijo ni admitirá públicamente es que la inmensa mayoría (alrededor de 90 por ciento) de esas “inversiones” salió de los privilegios que les otorgaron los gobiernos neoliberales.


SIN EL APOYO PLENO DEL GOBIERNO NO HAY INVERSIONISTAS

Advirtió que la CFE no cuenta con recursos propios para solventar las necesidades de su plan estratégico, pues su presupuesto no ha rebasado los 45 mil millones de pesos, siendo que se requerirían alrededor de 87 mil millones. Con la reforma tendría recursos suficientes, desde luego sin corrupción y una administración rigurosamente vigilada.

Esta realidad la confirmó indirectamente el dirigente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), Enoch Castellanos Férez, dijo: “Necesitamos alrededor de 70 por ciento de margen de seguridad”, no 15 y hasta 20 por ciento que propone la CFE para operar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Es decir que, sin tener apoyo de esa magnitud de la empresa productiva del Estado, los “inversionistas” no se atreven a correr ningún riesgo. Así se quedaron acostumbrados y así quieren seguir operando.


La reforma propone una medida fundamental para que la CFE garantice su productividad y operatividad: que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), que garantiza el despacho y las tarifas del sector eléctrico del país, forme parte de la CFE. De ahí el imperativo de que el litio sea propiedad exclusiva del Estado, única manera de poner fin a la voracidad de las grandes trasnacionales. Sin economías al servicio de la gente, el futuro será como lo imaginan novelistas de ciencia ficción: caótico, dividido entre millones de hambrientos esclavizados y élites metidas en sus búnqueres. En cuanto al tema político, el mandatario dio una jugada de ajedrez que de ganar daría margen a que las fuerzas reaccionarias se dividan. Esto lo veremos en los debates en el Congreso, que permitirán además conocer el verdadero rostro de Morena.


guillermo.favela@hotmail.com

Twitter: @VivaVilla_23



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