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  • Libertad Diario

EL “BUEN VIVIR CHINO” Y LOS INTENTOS DEL OCCIDENTE

Muruchi Poma (Rumi), 14.12.2022

La cumbre de biodiversidad de la ONU que se realiza en Canadá hasta el 19 de diciembre 2022 habría decidido „devolver la voz a los indígenas” para frenar la extinción de la biodiversidad. Es un eufemismo descarado del occidente que cuida su jardín, en vez de voz debieran darnos el poder político, militar, económico y mediático que antes teníamos sobre Abya Yala. ¿Por qué no siguen el ejemplo de China que ya el año 1999 despegó un proyecto para reverdecer el desierto en China, reviviendo la biodiversidad en la meseta de Loess con una extensión de 640.000 km², casi dos veces de Alemania o la mitad de Bolivia? Claro los chinos no lo llamaron el proyecto como “Buen Vivir” o “Vivir Bien”, sino Grain to Green (de grano a verde).



El jardín para los civilizados y la selva para los salvajes


En Montreal (Canadá) que es parte del Abya Yala, el territorio entre otros de los hermanos Sayisi Dene, se realiza del 7 al 19 de diciembre la decimoquinta reunión de la conferencia de las partes firmantes del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU (COP15). Los medios de los destructores del planeta, de nuestra Pachamama, difunden como gran noticia de que los asistentes a esa cumbre habrían decidido “devolver la voz a los indígenas”.

Los políticos del occidente no dejaron de seguir su tradición colonialista. ¿Acaso no es así que quieren cuidar su jardín y piensan que los salvajes de las selvas son una amenaza para los “civilizados”? El prototipo de esa mentalidad colonialista es un alto diplomático de la Unión Europea (UE). Se sabe que ya 1956 el Gobierno de Canadá, resultado del colonialismo europeo, acusó al pueblo Sayisi Dene de cazar en exceso la especie de caribú y lo expulsó de sus tierras. Los originarios fueron desplazados a un campamento de chabolas a las afueras de la mayor población de la bahía de Hudson, despojado de su modo de vida y sin posibilidad de cazar, los hermanos del norte sucumbieron en la pobreza. Mientras los papas y mamas de Sayisi Dene empobrecieron, sus hijos fueron aniquilados por los curas y monjas cristianos de Canadá. Recién el 1974 lograron restablecerse en una nueva comunidad en los bosques y lagos que siempre les nutrieron.

Los de la civilización occidental depredadora si en verdad quieren hacer algo bueno para la diversidad biológica del Norte de Abya Yala debieran DEVOLVER EL PODER POLÍTICO, ECONÓMICO, MILITAR y MEDIATICO A LOS INDÍGENAS, en este caso a los de Sayisi Dene que, por lo visto, no solo están dispuestos a cuidar su tradición milenaria sino también la practican. Devolver el poder a los originarios que asumieron la tradición depredadora del occidente no tiene sentido. Sólo bajo esas condiciones pueden controlar los hermanos originarios de Canadá por ejemplo las minas como Nechalacho de Vital Metals o los planes del gobierno de ese país de invertir 3,8 millones de dólares en proyectos extractivos para la obtención de tierras raras.



Grain to Green antes del Buen Vivir


No me extraña en absoluto que los chinos hayan despegado con su proyecto Grain to Green 9 años antes que los ecuatorianos con su Buen Vivir y los bolivianos su Vivir Bien asumiendo las mismas en sus cartas magnas. Con una inversión de 40.000.000 de dólares despegó el proyecto chino el año 1999. Me puedo imaginar que tres factores plasmaron la realización de ese proyecto:

Primero, la existencia real del poder político, económico, militar y mediático por el pueblo chino. Los chinos tienen un gobierno dirigido por el Partido Comunista Chino, reconocido y mantenido por su pueblo desde el año 1949. Solo un gobierno del pueblo puede disponer sin mayores dificultades la suma de 40 mil millones de dólares para reverdecer el desierto. Para el sistema capitalista occidental eso sería como meter el dinero en la arena (en alemán: Geld in den Sand setzen), así es el dicho alemán. Es decir jugarse el dinero.

Segundo. El gobierno y pueblo chino cuida su tradición milenaria que se expresan en confucianismo, budismo y taoísmo. Basta recordar la teoría de los cinco elementos del taoísmo: madera, fuego, tierra, metal y agua se derivan directamente de la naturaleza. Sus propiedades (abstractas) permiten sacar conclusiones sobre las relaciones entre la tierra, el hombre y el cielo y dentro de estas esferas.

Tercero, el inicio del proyecto solo fuera posible en base a una trabajo científico, del equipo del Centro de Investigación para las Ciencias Eco-Medioambientales de la Academia China de las Ciencias. Según la fuente de información que tenemos, los científicos chinos llegaron a la conclusión de que la erosión del suelo se debe a su uso irracional, a prácticas agrícolas, a la desforestación y a otros factores como un aumento en la densidad demográfica.



Los resultados innegables del proyecto Grain to Green


El proyecto se ejecutó en la meseta de Loess que está ubicada en la zona más alta del centro-norte de China. Los chinos dicen: Si se dice que el Río Amarillo es la madre del pueblo chino, entonces la Meseta de Tierra Amarilla es el padre del pueblo chino. La desforestación, la construcción descontrolada de terrazas, el uso de fertilizantes y pesticidas químicos por los graneros del lugar para optimizar su producción habrían conducido a la erosión del suelo. Algo similar ocurre en Bolivia y otros países del mundo.


El objetivo fundamental del proyecto Grain to Green fue convertir las tierras de cultivo en bosques, zonas arbustivas y pastizales, a modo de contrarrestar la erosión del suelo y las inundaciones. Lo que no significó erradicar la actividad agrícola, más bien después de 20 años se logró conservar áreas claves mejorando su rendimiento. Para ese fin se mejoró las instalaciones de conservación de agua, optaron por el uso de prácticas agrícolas como fertilización basada en ciencia, manejo integral de las plagas, es decir pasaron a prácticas agrícolas sostenibles.

Posiblemente uno de los desafíos más grandes del proyecto fuera enfrentar el costo social. El Estado chino invirtió. No fue un gasto insulso. Más al contrario, después de años se puede decir que valió la pena. Se compensó a los agricultores afectados, se les subsidió por años. Más de 2,5 millones de personas han sido sacadas de la pobreza gracias a la introducción de prácticas sostenibles, pues los ingresos de los agricultores se duplicaron y se diversificó el empleo. Además de la revitalización del ambiente, según la fuente informativa arriba señalada.



¿Por qué es un Buen Vivir Chino desde nuestra perspectiva?


Los quechuas decimos esa filosofía andina Sumaq Kawsay. Según el aymara Simón Yampara el Suma Qama Qamaña (Suqqa), la versión aymara del Vivir Bien boliviano, es la vivencia y convivencia con las energías del pluriverso, las de los cosmos, las de los humanos, las de las plantas, las de los animales y las energías de las wak’as (el mundo espiritual). Convivir con esas energías, por ejemplo del mundo biótico, solo es posible en su estado productivo y reproductivo, es decir en su estado de proceso cíclico. Lo extraído de la madre tierra debemos devolverla. Eso es sostenibilidad material de la vida.

En mi criterio, el proyecto chino no hizo más que reestablecer el equilibrio de las energías del pluriverso que con el sistema capitalista había entrado a un estado tal que la convivencia con las energías del mundo ya no fue posible. Desierto, sequía e inundaciones estaban aniquilando la vida biótica y no biótica de la Meseta de Loes. Desde mi punto de vista y de acuerdo al alcance de las informaciones que se tiene sobre el proyecto, los chinos desarrollaron un proyecto de vida sostenible. Ese proyecto no terminará así como está previsto para el 2050, sino seguirá de generaciones en generación suponiendo que los habitantes chinos así lo decidan y no vuelvan a caer en la tentación occidental del pseudo bienestar a costa de los humanos y la naturaleza. Otra de las condiciones ineludibles para la sostenibilidad del proyecto chino es la eliminación de la supremacía y hegemonía del sistema capitalista occidental. Sin ese marco facilitador cualquier proyecto sea pequeño o grande no es sostenible. La utopía puede convertirse en distopia.

El proyecto Grain to Green no es un proyecto extractivo. Mis críticos me dirán, claro que los chinos tienen sus proyectos extractivos. Es más, los chinos son ahora los campeones en la electromovilidad en base a la extracción y procesamiento de materias del mundo, China controla el 90% del procesamiento de las tierras raras y el 60% del litio. Es cierto. De todas maneras vale preguntarse: ¿el gobierno chino de dónde sacaría los recursos financieros para invertir en semejante proyecto? ¿Prestarse los recursos del Fondo Monetario Internacional o de la banca privada internacional? Nica. Esos prestan dinero para endeudarte y hacerte dependiente. El gobierno chino desarrolló una industria moderna pujante que genera plus producto que pueden ser utilizados para esa clase de proyectos. Por otro lado, sería fácil doblarle el codo a las consorcios internacionales del occidente que no representan a ningún Estado pero se han convertido en omnipotentes. Solo los Estados como el de China pueden invertir en procesos de reciclaje que hoy en día es costoso y no genera ganancia. En la práctica, ahora los chinos tienen dos estrategias: volver a sus prácticas milenarias y dominar la ciencia y tecnología superando al occidente. Esperemos que la primera pueda imponerse complementado por el segundo.


El video de abajo me motivo escribir el presente artículo:

https://www.youtube.com/watch?v=rqP1JYjJ3yE



EL “BUEN VIVIR CHINO” Y LOS INTENTOS DEL OCCIDENTE
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