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  • Libertad Diario

Oligarquía gringa aniquila al Trumpismo

Heinz Dieterich 17.1.2021

Coordinador CTS-UAM, Coordinador, WARP

1. Operación Limpieza


En una operación quirúrgica devastadora la clase dominante estadunidense puso fin a los remanentes político-circenses del fallido golpe de Estado del Trumpismo. Desplegó 25,000 tropas con armas de guerra --preparadas para disparar-- en la capital política del país, convirtiéndola en una zona militar fortificada (sic). Bloqueó el acceso de Trump al botón nuclear y operaciones militares internacionales. Cortó las comunicaciones de Trump en twitter, Facebook y youtube, poniéndolo de facto bajo arresto domiciliario e incomunicación en la Casa Blanca. Congeló los subsidios financieros al sector trumpista de la clase política gringa, bloqueando sus carreras y perspectivas políticas inmediatas y convirtiendo al Fuehrer neoyorquino en un paria internacional.

2. Oligarquía Bimodal liquida Populismo patógeno

La muy eficaz ofensiva de la clase dominante del sistema --una auténtica oligarquía bimodal desde su fundación por esclavistas y mercaderes capitalistas en 1783-- se realizó en tres frentes: el militar, el comunicacional y el financiero. Fue tan efectiva, que logró remover en menos de dos semanas al populismo patógeno de Trump que ya no le servía. El Fuehrer Trump, creyendo sus propios delirios megalómanos de estar por encima de las clases y luchas sociales, pasó la línea roja de la oligarquía con su intento de coup d´etat. No quiso aceptar, que era un simple Calibán, un empleado del sistema de outsourcing político de la power elite, contratado para arreglar una coyuntura (problema) particular del sistema –como Hitler y Mussolini antes-- más no para reconfigurarlo a su antojo. Un lumpen-político contratado para un trabajo sucio, no para convertirse en nuevo dueño del negocio USA-S.A. de C.V.

3. Advertencias militares

Trump había desconocido varias advertencias claras de la manu militari (Fuerzas Armadas) de que no le iban a permitir un golpe de Estado tipo Mussolini, Hitler, Maduro o Erdogan. Hace medio año, el poderoso general James R. Clapper, Director of National Intelligence (DNI) en el gobierno de Obama, advertió en CNN, que ante la conducta de Trump podría llegar el momento en que se tenía que tomar una acción colectiva: “there may come a moment when collective action will be necessary”. Trump no hizo caso a la advertencia, porque obviamente no conocía el significado de “collective action” en la Social Identity Theory (Teoría de la Identidad Social), ni tampoco los códigos de acción del mundo militar.


La segunda advertencia, ya mucho más directa, se produjo el 17 de diciembre, cuando uno de los golpistas de Trump, el general en reserva Michael T. Flynn, propuso en la televisión que Trump declarara la Ley Marcial (martial law) y encargara a los militares repetir las elecciones en cuatro estados importantes. La respuesta del Secretario del Ejército (McCarthy) y del Chief of Staff James McConville fue inmediata: “there is no role for the U.S. military in determining the outcome of an American election – la Fuerza Armada de Estados Unidos no tiene ningún papel en la determinación de los resultados de una elección estadounidense”.


El 12 de enero, se produjo el último aviso a Trump. En un Mensaje a las Fuerzas Militares de Estados Unidos, el poder decisivo del país --the U.S. Joint Chiefs of Staff (el Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos)— calificó la fracasada toma del Capitolio un "violento motín en Washington, D.C.” y “un ataque directo al Congreso de los Estados Unidos…y nuestro proceso constitucional". El memorando reafirma el juramento de los militares de "apoyar y defender la Constitución de los Estados Unidos contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales" (sic) y asegura que el presidente electo Joe Biden “será inaugurado el 20 de enero”.

4. A Sangre y Fuego

El memorando lleva las firmas de los siete generales y un almirante que dirigen la institución: un generalato, que representa a los jefes de Estado Mayor del Ejército y la Fuerza Aérea, el comandante del Cuerpo de Marines, los jefes de la Oficina de la Guardia Nacional, las operaciones navales y las operaciones espaciales. Su orden se dirige a los 1,3 millones de miembros del servicio activo y más de 800.000 guardias nacionales y reservistas.


En paralelo, se ordenó el despliegue de los 25,000 Guardias Nacionales, el mayor desde la Guerra civil, acción que no dejó dudas sobre la determinación militar de imponer la transición pacífica del poder, si fuera necesario, a sangre y fuego. Triunfó el esprit de corps de la Fuerza Armada y su lealtad ante la oligarquía binomial, a tal grado, que el general Mark Milley, nombrado por Trump en diciembre de 2018 como presidente del Estado Mayor Conjunto, tuvo que alinearse. Para nadie, que ha vivido en “las entrañas del monstruo” (José Martí) y conoce el funcionamiento real del sistema –llamado ignorantemente “democracia” por los académicos burgueses que dominan las “ciencias” políticas en las universidades y medios latinoamericanos-- fue una sorpresa.

5. Trump, lejos de Augustus, Marx y Dios

En otro artículo escribí que el algoritmo más importante para una política exitosa actual es la cultura, particularmente, la ciencia. En el ocaso de Trump se verifica nuevamente esa sentencia. Es obvio, que Il Duce inmobiliario no conocía el coup d´etat más inteligente de la historia, ejecutado por el romano Octavius (Caius Iulius Caesar Augustus) hace dos mil años, y que tampoco conocía el genial análisis de Karl Marx sobre el golpe de Estado de Napoléon le Petite (Napoleón III; El 18 Brumario de Luis Bonaparte), donde el científico social más grande de la historia explica las condiciones objetivas sociales que exigen o permiten los golpes de Estado del “bonapartismo de derecha”, que cometen canallas de la historia como Mussolini, Hitler, Maduro y, ahora, Trump.


Después de un brillante análisis de los pormenores del golpe de Estado del “Pequeño Bonaparte” en Francia, 1851, Marx demuestra “cómo la lucha de clases creó en Francia las circunstancias y las condiciones que permitieron a un personaje mediocre y grotesco representar el papel de héroe”. Y resume la esencia de esos coup d´etats con una cita del cardenal Pierre d´Ailly. Cuando, en el Concilio de Constanza (1414-18), los puritanos se quejaban de la vida lujuriosa de los papas y sermoneaban sobre la necesidad de reformar las costumbres, el cardenal dijo con voz estentórea: “¡Cuando sólo el demonio en persona puede salvar a la Iglesia católica, vosotros pedís ángeles!“.


6. El ejército falangista de Trump

Aun así, la multifacética falange de poder que el arquitecto de la seditious conspiracy logró reunir durante su primer mandato, es asombrosa. Además del vector de poder institucional “presidencia”, Il Duce neoyorquino contaba con el apoyo de alrededor de la mitad del electorado estadunidense (74 millones), qué en menos de cuatro años había convertido en una manada amorfa, guiada por reflejos condicionados de Pavlov e incapaz ya de diferenciar entre verdades objetivas (hechos) y verdades mentales (opiniones).


80 millones de seguidores en twitter, Facebook y youtube; conferencias de prensa en la Casa Blanca y ad hoc; declaraciones televisivas; 26,000 mentiras, sofismas (WP fact checker); técnicas de gerencia de la percepción (perception management); mecanismos científicos de lobotomización de las clases sociales y el perverso apoyo de los propagandistas de la cadena Fox News (Hannity, Carlson, “Martha”, Watters, Pirro et al), le dieron un acceso sin paralelo a la mente pública para construir un universo alterno nacional, donde la verdad es anatema y sacrilegio.


La corrupta clase política del Imperio era otra tierra fértil de reclutamiento para el proyecto sedicioso de Trump. Der Fuehrer contaba con la mayoría de los congresistas republicanos, encabezados por su capo di capi, el mafioso líder del Senado Mitch McConnel, y su jefe en la Cámara de Diputados, Kevin McCarthy. Decenas de fiscales generales y gobernadores de los Estados federativos estaban con él, al igual que el fiscal general estadunidense William Barr, las milicias paramilitares de supremacía blanca, el clerical-fascismo e integrismo evangélico, sionista, católico y sectores pro-fascistas del gran capital.

7. Mi honor es la lealtad

“Mi honor se llama lealtad” (Meine Ehre heisst Treue) era el lema de los miembros de la SS ante Hitler. Una actitud semejante pudo observarse en la amplia franja fascista de la nomenclatura del Partido Republicano. Aún después del fallido motín en el Capitolio el 6 de enero, en la votación sobre la querella de desconocimiento de los resultados del Colegio Electoral, seis senadores del Partido Republicano y 121 diputados republicanos de la Cámara Baja (House of Representatives) apoyaron incondicionalmente el circo sedicioso de Trump contra la certificación de Biden. En la votación del impeachment (juicio político) de Trump por el delito de “incitement of insurrection”, el 14 de enero, 192 de los 211 diputados republicanos en la Cámara Baja votaron en contra de la moción de impeachment contra Trump: el 91% (sic).


8. El error fatal del Putsch de Trump


Pese a la formidable alianza construida por Trump para no entregar el poder a un vencedor demócrata, su máquina sediciosa padecía de un error de construcción fatal. Trump nunca entendió lo que Maduro, Mussolini y Hitler, sí entendieron: que ningún golpe de Estado puede ser exitoso si no cuenta con el apoyo de sectores claves de las Fuerzas Armadas profesionales. Que ante el poder de fuego de los ejércitos modernos ningún movimiento de masas u organizaciones paramilitares pueden derrotarlos, si no es por cooptación y/o división. Ese fue el missing link cardinal en el engranaje conspirativo de Trump que condenó su proyecto subversivo ab ovo (de antemano) al fracaso.


9. Cultura: The Art of the Deal

Ese axioma se puede expresar en diferentes idiomas: con Bill Clinton sería, “It´sthe military, ¡stupid!” Con Mao Zedong "el poder político nace de los cañones de los fusiles" y con Federico el Grande, ultima ratio regis – la última palabra de los reyes son los cañones.


Después del día 20, refugiado en su lujosa cueva en Mar-a-Lago, el fracasado Fuehrer tendrá amplio tiempo para pensar, porque un “capital” tan intangible como la cultura puede ser más esencial en la vida, que The Art of the Deal.



Las ideas argumentos y análisis expuestos, son responsabilidad de sus autores y no necesariamente coinciden con el criterio de ciencialibertad.org

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