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  • Libertad Diario

La Derrota de Trump y la Batalla por México


Heinz Dieterich 10.11.2020 Coordinador, World Advanced Research Project, WARP,

y Centro de Ciencias de la Transición, CTS-UAM


1. Washington y México


La Batalla por Washington terminó el 3 de noviembre con la derrota de Trump y el sistema de gobernanza en estado catatónico: ingobernable y, lo que es más peligroso para la humanidad: non-reformable. La Batalla por México, en cambio, tendrá su momento decisivo el 6 de junio 2021, cuando las fuerzas transformadoras (4T) y sus adversarios se medirán en las urnas.


Considerando, que el modelo actual de la 4T tiene fuertes paralelismos estructurales con el modelo aplicado por Trump --y, también, con el paradigma socialcristiano-estadista de Hugo Chávez-- la derrota de Trump y del Chavismo en Venezuela (liquidado por el Thermidor endógeno, el Madurismo), son claros indicadores de que también la 4T puede terminar derrotada en la batalla electoral del próximo año. ¿En qué sentido? En el sentido de perder el control del Congreso y de gobernaturas, que son necesarias para alcanzar las metas de transformación originalmente planteadas.


2. Argumento infantil y demagógico

En los medios aztecas se encuentran pocos análisis serios sobre las repercusiones del (relativo) fracaso de Trump para el país. Menos análisis de calidad todavía hay sobre el balance de poder –que los militares llaman “orden de batalla”-- para la contienda del próximo año. Con las facultades de ciencias sociales de las universidades mexicanas esencialmente páramos yermos; el país desprovisto de think tanks de calidad mundial; los partidos políticos, gobernaturas, sindicatos y grandes ciudades carentes de institutos de investigación estratégica; los aparatos de guerra psicológica (medios) de las élites operativas (power elites, C.W. Mills) empresas partidistas, los ciudadanos tienen que contentarse esencialmente con pseudo debates y discursos bizantinos. La pifia de café bohemio, si el “demócrata” Biden será más tóxico para México y la 4T que el “republicano” Trump, es de esa índole estúpida. Henry Kissinger, el más destacado geo-estratega del imperialismo gringo, lo aclaró hace años con absoluta claridad: “America has no permanent friends or enemies, only interests” – “Estados Unidos no tiene amigos o enemigos permanentes. Sólo tiene intereses.”


Gracias Henry, pero no era necesario decirlo, porque esta verdad ha sido autoevidente desde la aparición de las primeras hordas humanas del paleolítico. Sin embargo, los empresarios del perception management del Siglo 21 aguantan a la verdad como el diablo aguanta al agua bendita. Con la pequeña diferencia, de que ni el diablo ni el agua bendita existen: los fake men del sistema sí.

3. “El pantano” Washington sin vencedores políticos


Como en la “Guerra de las Rosas”, ninguna de las dos dinastías en lucha por el poder ha podido liquidar al enemigo. El poder fáctico del Imperio está repartido en partes iguales entre los dos talibanes políticos (demócratas y republicanos) de la clase dominante. Esos dos centros de gravitación de igual masa (soles) hacen que el resultado de su conflicto es la parálisis del funcionamiento normal del sistema.


El ordine novo del Mussolini inmobiliario neoyorquino tiene esencialmente la misma cantidad de votos populares que Biden, 70 millones vs 74 millones; controla a los jueces de la Corte Suprema con una mayoría de 6 a 3; cuenta con 26 gobernadores republicanos vs 24 demócratas; posiblemente mantendrá la mayoría del Senado que es clave en la política exterior imperialista; tiene el apoyo de casi la mitad del Gran Capital; cuenta con las milicias paramilitares fascistas, los racistas y los talibanes y sionistas del fundamentalismo evangélico; ejecutará su incansable “revolución de color” subvervisa contra Biden con la leyenda de la traición y robo que ayudó a Hitler llegar al poder (Dolchstosslegende, stab in the back); tiene asegurado el apoyo de los medios globales fascistoides de Rupert Murdoch, así como una población general sin conciencia ni pensamiento objetivo, con un estado mental determinista como el de los perros de Pavlov; y así, ad nauseam. Este es el panorama que encuentra Biden, el “vencedor” de la batalla: ruinas, estancamiento y contrarrevolución de color.


4. La República Bananera Nuclear del Norte

El hecho, de que alrededor del 50% del electorado estadunidense votó por un mentiroso serial, con casi 5 millones de votos más que en 2016, que haya profesado alrededor de 24.000 (¡!) mentiras y falsedades en menos de cuatro años en la Casa Blanca; que es responsable de 240.000 muertos y más de 10 millones de infectados por el Covid-19; que sistemáticamente separó niños pequeños de sus padres para frenar la inmigración; quién comete serialmente crímenes de lesa humanidad contra Cuba, Irán y otros Estados; que pone en peligro el futuro del planeta al sabotear el Acuerdo climático de Paris, los tratados nucleares con Rusia e Irán y el trabajo de la Organización Mundial de la Salud; que ha hecho impagable la deuda nacional de Estados Unidos, que ascendió a unos 20 trillones (millones de millones) de dólares en 2016, mientras ahora se calcula en 27 trillones; el hecho, de que tal voto de 70 millones de ciudadanos en una democracia burguesa con libertad de expresión es posible, demuestra que el experimento de dos siglos y medio de crear una democracia burguesa consumada mediante la economía de mercado crematística y una superestructura política liberal, haya terminado en un Frankenstein histórico: una República Bananera Nuclear (RBN), arroja una sombra apocalíptica sobre el futuro de la humanidad.


5. Lección para México

La lección de la derrota para la Cuarta Transformación de México es clara. Una involución del proyecto original de cambio apoyado por 30.5 millones de ciudadanos en el 2018, hacia un modelo estadista-socialcristiano-desarrollista, sin sólido apoyo de un partido de masas y de vanguardia, de la ciencia del Siglo 21, de las clases medias y con una gerencia de la percepción (perception management) deficiente, corre el peligro de repetir el fracaso de Trump.


"¡Aquí está Rodas, aquí salta!" Hic Rhodos, hic salta, 4T.



Las ideas argumentos y análisis expuestos, son responsabilidad de sus autores y no necesariamente coinciden con el criterio de ciencialibertad.org

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