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HORA DE AFLOJAR EL YUGO CONTRA LOS PUEBLOS DE AL

Guillermo Fabela Quiñones


La Cumbre de las Américas en Los Ángeles dejará un testimonio de unidad de los países latinoamericanos en torno al imperativo de enfrentar la hegemonía de Washington, única vía para impulsar el progreso regional, postura que lideró el presidente López Obrador, previa consulta con los jerarcas de la Casa Blanca, al percatarse ellos que resulta menos costoso dar paso a las exigencias de los pueblos por frenar a sus oligarquías, que seguir la misma ruta derivada de la Doctrina Monroe. Las actuales condiciones del mundo en crisis por múltiples factores, obligan a la elite política estadunidense a aflojar el yugo sobre su patio trasero; nadie mejor para encauzar esta tarea que el mandatario mexicano, quien goza de credibilidad en la Patria Grande y requiere de apoyo para fortalecer su liderazgo interno.

En este momento, gracias a su hábil desempeño como “crítico” de las políticas de la Casa Blanca, afianzó su liderazgo en el subcontinente con el eficaz desempeño del canciller Marcelo Ebrard como su representante en la Cumbre, quien se adelantó a sus rivales en la carrera hacia Palacio Nacional en el 2024, aunque al final del recorrido serán las “encuestas” las que definan al próximo ocupante de la mansión presidencial. Por lo pronto, el mandatario mexicano apuntaló su prestigio continental con el beneplácito de la Casa Blanca, pues así se quita un peso de encima como sería el caso si México perdiera capacidad para llevar a cabo el trabajo sucio de Washington con el creciente problema de los migrantes.


ESTRATEGICO PAPEL DE MEXICO EN ESTA ETAPA COMPLEJA


El presidente Joe Biden tiene muy claro que llegó la hora de hacer concesiones a los pueblos latinoamericanos, antes de que su descontento se convierta en un problema de mayor peso en Washington. En el sur de la Patria Grande hay claros indicios de ello, cuyo efecto dominó podría ser una realidad en un lustro si no se hace algo para evitarlo. Ese es el papel que le toca al presidente de México, ahora y en los siguientes años. De ahí que, sin ningún embozo, ante el pánico de la derecha mexicana por la “osadía” de López Obrador de “ponerse contra Sansón a las patadas”, éste lance críticas que en otro contexto serían impensables, explicables ahora cuando Estados Unidos necesita cerrar filas con su patio trasero para arrostrar los retos venideros, al hacerse insostenible la hegemonía de Occidente.

Paradójicamente, el mayor riesgo para la Casa Blanca está en su propio territorio, no sólo por la ola de crímenes sin sentido derivados de la pérdida de valores de un sistema caduco, obsoleto, sostenido por una abundancia que profundizó la desigualdad y desembocó en radicalismos que se creían extirpados. Esto explica que, en el marco de la Cumbre de Los Ángeles, un Comité Legislativo de la Cámara de Representantes hiciera pública la primera audiencia para desentrañar la verdad sobre el intento de golpe de Estado que propició el ex presidente Donald Trump para continuar en el poder.



CEGUERA DE LA ULTRADERECHA MEXICANA, RIESGO SERIO


La correlación de fuerzas en Washington es propicia, en este momento, para que un paso en falso desemboque en la pérdida del equilibrio que se mantiene en el filo de la navaja entre demócratas y republicanos. Lo sabe perfectamente el presidente Biden, por eso su actitud bonachona ante los reclamos por una convivencia de respeto a la soberanía de los pueblos latinoamericanos. Ebrard demandó “refundar el orden interamericano” y exhortó a retomar las palabras del presidente Franklin D. Roosevelt, cuando afirmó: “Ahora nos damos cuenta, como nunca antes, de nuestra interdependencia mutua, que no podemos simplemente tomar, sino que también debemos dar”.

Bajo esta perspectiva, la ceguera de la ultraderecha mexicana pone más en evidencia su incapacidad política. No entienden que López Obrador tiene plena autorización de la Casa Blanca para hablar con un lenguaje antimperialista que consideran nos coloca en posición de riesgo mayúsculo. El peligro real, para la clase política estadunidense, está en que pueda ser inmanejable el descontento de los pueblos por los abusos de sus oligarquías, alimentado por la fuerza económica de las grandes trasnacionales, intocables debido a su influencia en los altos círculos del poder en Washington. De ahí que López Obrador pueda hablar “sin pelos en la lengua” y condenar una realidad que amenaza rebasar sus muros de contención, como lo hace la ola de migrantes.


COEXISTENCIA PACIFICA, UNICA VIA PARA SALVAR AL MUNDO


No debe alarmar a la cúpula oligárquica mexicana, esa que aún está desorientada, que el mandatario mexicano haga señalamientos “subversivos” como el siguiente: “Si nosotros no hacemos nada para que cambie esa política hegemónica que no respeta la soberanía de los pueblos, la independencia de los países, si nosotros nos quedamos callados, pues eso va a continuar… si va a seguir lo mismo en lo político, interviniendo (Estados Unidos) con una actitud irrespetuosa de la soberanía de los pueblos, ¿cómo vamos a dar el otro paso hacia la integración económica con respeto a la soberanía?”. Los hechos le dan la razón, y qué bueno que lo diga ahora, antes de que la situación se salga de control más adelante, de continuar la descomposición del sistema político y los abusos de las élites.

Los propios pueblos de la Patria Grande, el mexicano principalmente, somos los que tenemos que estar preparados para evitar la instauración de un gatopardismo infecundo que permita sobrellevar la crisis estructural del neoliberalismo sin riesgos más dramáticos. Lo irreversible, así lo demuestra esta Cumbre cargada de demagogia, es la imposibilidad de que se mantenga indefinidamente la hegemonía de Washington sobre Latinoamérica. El mundo unipolar llegó a su fin, la coexistencia pacífica entre las naciones será la última esperanza para la salvación de la humanidad. La poderosa industria armamentista occidental tendrá que buscar otros derroteros, al ser la causante de una economía que forzosamente desemboca en guerras cada vez más destructivas.

Como advirtió el presidente Biden, “la democracia está en riesgo”, pero no por lo que pretende que se crea ingenuamente, y por lo que no invitó a tres países desafectos a Washington, sino por los abusos de las corporaciones multinacionales que pretenden se mantenga incólume el capitalismo salvaje, mejor conocido como neoliberalismo. Ese que en el Congreso estadunidense representan los senadores Marco Rubio, Ted Cruz y Robert Menéndez.

MemoG.F@hotmail.com

Twitter: @VivaVilla_23


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