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ENFRENTAMIENTO CON EL INE: APUNTALAR LIDERAZGO

Guillermo Fabela Quiñones

APUNTES…


Este fin de año finalizará con el enfrentamiento sin tregua entre el presidente López Obrador y el Instituto Nacional Electoral (INE), presuntamente por el rechazo de los consejeros que lo integran a la revocación de mandato por falta de recursos, argumento que anula el mandatario señalando la falsedad de tal aserto. Sin embargo, el trasfondo del problema no es económico sino político: está en juego el fortalecimiento o debilitamiento del régimen de la Cuarta Transformación.

Para comprenderlo es preciso partir de una realidad hasta ahora poco analizada: López Obrador encontró la mesa puesta para darse un banquete de triunfos mediáticos, los cuales le dieron el capital político necesario para apuntalar su popularidad y su empuje “progresista”, que hasta la fecha mantiene. Esto, paradójicamente, invalida su urgencia de llevar a cabo la consulta de “revocación” de mandato, pues no hay necesidad de hacerla teniendo altos niveles de aceptación popular.


REGIMEN DE LA 4T, CORPORATIVISMO DE NUEVO CUÑO


La urgencia es por motivos ajenos a este instrumento democrático incuestionable: quiere apuntalar su liderazgo de manera que los dos años que restan del sexenio no afecten la marcha de su proyecto transexenal. Los triunfos de sus candidatos en los comicios a gobernadores en 2022 le habrán de asegurar tan anhelado propósito. Son seis entidades federativas de importancia estratégica: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas. Su objetivo es contar con gobernadores incondicionales, no por afinidad política o ideológica, sino por tenerlos literalmente cogidos del cuello bajo la espada de Damocles -léase Fiscalía General de la República- encima de sus cabezas.

El nuevo régimen que define como el de la “Cuatro Te” equivaldría al del corporativismo que surgió durante el Maximato (1928-1934), el cual dio la pauta para el surgimiento del presidente con más visión de estadista del periodo de la Revolución Mexicana, Lázaro Cárdenas. Ahora sería un corporativismo con características propias del proceso histórico contemporáneo, bajo la hegemonía de poderes fácticos trasnacionales en un mundo ubicado en los linderos de una nueva “Guerra Fría” cada vez más peligrosa.

Para López Obrador no cuenta el sistema de partidos ni mucho menos el tema ideológico; lo valioso para él es contar con la clientela política suficiente y confiable que le permita negociar sus políticas públicas en donde debe hacerlo: las cúpulas oligárquicas que cuentan con él para evitarse problemas derivados de la desigualdad, el estancamiento económico, la creciente pobreza y la imparable violencia social concomitantes.


ENEMIGO A MODO PARA MOSTRARSE ADALID DE LA DEMOCRACIA


Con sobra de astucia ha sabido aprovechar magistralmente la corrupción sin fin de la clase política, su frivolidad, su inagotable soberbia y desprecio a las masas, todo lo cual está representado ampliamente por la camarilla que conforma el INE. Es el enemigo a modo que le permite comportarse como imbatible defensor de la “democracia participativa”, tal como lo ha hecho en los tres primeros años de su mandato al mostrarse ante el pueblo como el adalid de la lucha contra la corrupción de sus antecesores en la Presidencia.

Claro que los resultados son impactantes ante el pueblo, el cual desconoce por completo los subterfugios del poder. No se da cuenta que todo el entramado del quehacer político del mandatario sólo obedece a consolidar su fuerza como jefe de una facción que busca trascender sexenalmente, tal como lo hizo la camarilla tecnocrática neoliberal. Lo malo es que así como aquellos deshicieron el país por su entrega de los bienes nacionales a grandes corporaciones trasnacionales corruptoras, el actual mandatario no quiere ni puede hacer cambios estructurales de fondo, sino salir a flote en el maremágnum que se avecina por el declive del imperio.

Así lo demuestra la obediencia a las instrucciones del presidente Biden con relación al trato a los migrantes centroamericanos, problema creado por la Casa Blanca con el fin de mantener a Latinoamérica bajo su manto imperialista, y a México como su muro de contención ocupado en cumplir ese papel sin chistar, a cambio de una relación bilateral “de beneficio mutuo”, según las declaraciones conjuntas. ¿Acaso es mentira que sus obras emblemáticas no son construidas por los mismos empresarios a los que afectó con la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco? ¿Sirvió de algo la consulta para enjuiciar a los ex presidentes?

guillermo.favela@hotmail.com

Twitter: @VivaVilla_23


Los artículos e ideas son responsabilidad de los autores y no corresponden necesariamente con el criterio editorial de ciencialibertad.org


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