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  • Libertad Diario

¿CUANDO LES IMPORTÓ LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Guillermo Fabela Quiñones

APUNTES…


Es válido imaginar cuán diferente sería este país si los abajo firmantes del desplegado que titularon “En defensa de la libertad de expresión”, hubieran actuado como lo están haciendo ahora, cuando de esa libertad sólo gozaban quienes quemaban incienso a un régimen que tomó el poder para saquear los bienes de la nación con total desprecio del Estado de derecho. Si entonces hubieran levantado la voz contra la obvia traición a la patria que significaron las principales políticas públicas neoliberales, no tendríamos el escenario apocalíptico que hoy caracteriza a nuestro país.


Nunca se dieron cuenta que la tecnocracia, como insaciables aves de rapiña, se repartía la riqueza acumulada durante los años del régimen de la Revolución Mexicana, que colocó a México entre las diez principales economías del planeta. Les pasó desapercibido el vil asesinato de Manuel Buendía, en mayo de 1984, que marcaba el inicio del oprobio contra el periodismo al servicio de la sociedad, no de la camarilla en el poder. Y de allí en adelante, los boletines de las dependencias del Ejecutivo apuntalaron la pauta de la desinformación en el país.

Pero entonces los abajo firmantes estaban como los tres chimpancés que ilustran la actitud de la prensa al servicio del poder; si acaso levantaban la voz inmediatamente se les callaba, comedidamente, con recomendaciones de “portarse bien”. Para guardar las apariencias, se abrían resquicios en la prensa escrita, situación impensable en los medios electrónicos. Sin embargo, entre la intelectualidad cercana al poder nadie se desgarraba las vestiduras como ahora lo hacen.


Afirman en su escrito que el presidente López Obrador “pretende socavar la libertad de expresión”, y al hacerlo “amenaza la democracia”. Lo acusan de utilizar “un discurso permanente de estigmatización y difamación contra los que llama sus adversarios”. Dicen que así “agravia a la sociedad, degrada el lenguaje público y rebaja la tribuna presidencial de la que debería emanar un discurso tolerante”. Agregan que “tras sus palabras han llegado la censura, las sanciones administrativas y los amagos judiciales a los medios y publicaciones independientes que han criticado a su gobierno. Y la advertencia de que la opción para los críticos es callarse o dejar el país”.


Ominosamente advierten: “se estigmatiza a personas físicas o morales desde el poder presidencial… No se alimenta el rencor desde esa tribuna sin que el odio llegue al río alguna vez”. ¿Están anunciando así el inicio de una lucha de clases que desemboque en un golpe de Estado? Tal advertencia no debe pasarse por alto, sino actuar conforme al imperativo de salvaguardar el Estado de derecho, lo que implica un trabajo político más incluyente y formativo en las masas, hacerlas comprender que los abajo firmantes protestan por mezquindad clasista, pues nunca como ahora la libertad de expresión ha sido tan clara, tan defendida desde Palacio Nacional.

Dan por sentado que vivimos en democracia, cuando es un hecho irrebatible que los mexicanos no conocemos más “democracia” que el acto de acudir a las urnas, donde el voto se ha manipulado según las conveniencias de la cúpula oligárquica. El pueblo lo sabe, por eso salió a votar masivamente en los comicios del 2018, con la expectativa de cambios progresistas que pongan fin al régimen opresivo, corrupto, depredador, muy hábil en tener contenta a la élite intelectual y académica, a fin de ocultar la realidad que salió a flote con la derrota de la tecnocracia apátrida.


Vaya que lo hicieron muy bien, pues muchos mexicanos estaban ajenos a lo que realmente ocurría en el país. A cambio, la élite intelectual gozaba de privilegios, canonjías que a los “más pudientes” los hizo sentirse parte de la oligarquía. De ahí su amargura y rencor. ¿Cuándo les importó que la mayoría de mexicanos no tuviera acceso a una información veraz? Lo que no saben, luego de no pensar ni actuar con lucidez en décadas, es que si el régimen de la Cuarta Transformación (4T) fracasara, el neofascismo forzoso no los habría de necesitar más.


guillermo.favela@hotmail.com

Twitter: @VivaVilla_23





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